No todas las dudas se resuelven con una llamada rápida. Aquí reunimos las que aparecen una y otra vez en las sesiones informativas, en el laboratorio y en las jornadas de campo. Si la tuya no está, escríbenos y la añadimos.
Sí, siempre que tengas interés real por el suelo. Los cursos de iniciación parten de conceptos básicos: qué es un microorganismo, cómo se organiza una comunidad del suelo y qué papel juega en la nutrición del cultivo. A partir de ahí avanzamos. Lo que sí pedimos es constancia: los módulos prácticos de laboratorio requieren manejar pipetas, balanzas y protocolos de dilución, y eso se aprende, pero exige tiempo.
Depende del tipo de análisis. Un recuento de bacterias cultivables y hongos totales suele estar listo en unos diez días laborables desde la recepción de la muestra. Los estudios de micorrización en raíces y los ensayos de actividad enzimática pueden alargarse hasta tres semanas. En temporada alta, entre febrero y mayo, los plazos se estiran porque recibimos muchas muestras de campo. Te avisamos por correo cuando la muestra entra en cola.
Con una pala limpia, retirando primero la hojarasca y los dos o tres centímetros superficiales. Recoge entre ocho y doce submuestras en zigzag por la parcela, mézclalas en un cubo y guarda alrededor de medio kilo. Mete la muestra en una bolsa de papel o en una bolsa de plástico con un par de agujeros, nunca cerrada herméticamente. Envíala al laboratorio en las cuarenta y ocho horas siguientes y evita dejarla al sol en el maletero del coche.
La mayoría combina las dos cosas. Las sesiones teóricas ocupan la primera parte del programa y luego salimos a parcelas colaboradoras en el Vallès y en el Penedès para hacer muestreos, describir perfiles y observar raíces. En los cursos de evaluación de biofertilizantes añadimos un ensayo en macetas dentro del invernadero del instituto, donde cada alumno sigue su propio tratamiento durante varias semanas.
Sí. El laboratorio trabaja con agricultores, cooperativas, técnicos de asesoramiento y grupos de investigación externos. No hace falta haber cursado nada con nosotros. Solo pedimos que la solicitud venga con la información mínima: cultivo, manejo previo, tipo de suelo si lo conoces y qué quieres averiguar. Si el objetivo no está claro, te llamamos antes de procesar la muestra para ajustar el análisis.
El abono orgánico aporta materia orgánica y nutrientes ya presentes en el producto. Un biofertilizante aporta microorganismos vivos que, si encuentran condiciones adecuadas, colonizan el suelo o la raíz y contribuyen a movilizar nutrientes o a mejorar la estructura. La diferencia práctica es que el biofertilizante depende mucho del contexto: el mismo producto puede funcionar en una parcela y no hacer nada en la de al lado. Por eso insistimos tanto en evaluar antes y después.
Si tu duda tiene que ver con matrículas, plazos o facturación, el equipo administrativo responde en un par de días laborables. Para cuestiones técnicas sobre muestras o métodos, escríbenos indicando la parcela y el cultivo y te derivamos a la persona adecuada. También puedes consultar la página de soporte o pasarte por contacto si prefieres hablar por teléfono.
Antes de escribirnos conviene saber cómo trabajamos. Estas notas aclaran los límites de lo que podemos resolver desde el instituto y evitan malentendidos sobre diagnósticos, plazos o responsabilidades.
Si has llegado hasta aquí revisando cursos, líneas de laboratorio o publicaciones y no tienes claro por dónde empezar, cuéntanoslo. Respondemos con una orientación concreta: qué formación encaja con tu caso, qué muestra conviene enviar o a quién derivamos si no es nuestro terreno.
Si tu duda es sobre matriculación, acceso al laboratorio o cesión de muestras, aquí tienes los canales directos. Para cuestiones de contenido científico, lo más rápido suele ser el correo: lo lee el equipo que prepara las prácticas.
Camiño Morán, 186, Bajos, 58648, L' Urrutia
De lunes a jueves, de 9:00 a 17:30. Viernes, de 9:00 a 14:00. Agosto cerrado por campaña de campo.