De un grupo de muestreo a un instituto
Empezamos analizando suelos en fincas del Vallès y del Penedès para un puñado de productores que querían entender por qué sus parcelas respondían distinto al mismo manejo. Aquellos primeros informes de respiración, materia orgánica y presencia de micorrizas dejaron claro que faltaba un espacio donde la microbiología agrícola se explicara sin adornos. El instituto se formalizó para cubrir ese hueco: laboratorio propio, formación continua y publicaciones abiertas.