IIMA Microbioma

Instituciones y equipos que trabajan con nosotros

De un seminario en el Eixample a un instituto con laboratorio propio

  1. 2011

    Primeras jornadas técnicas en Barcelona

    Empezamos organizando sesiones de tarde sobre bacterias fijadoras de nitrógeno para técnicos de cooperativas del Vallès y del Penedès. Sin sede fija, en aulas cedidas y con material fotocopiado. La demanda era clara: había mucho interés en biología del suelo y muy poca formación aplicada en catalán y castellano.

  2. 2014

    El primer programa estable de formación

    Convertimos aquellas charlas sueltas en un ciclo de cursos sobre hongos micorrícicos y ciclos de nutrientes. Decidimos no vender productos ni recomendar marcas comerciales, una regla que sigue vigente. Ese año también empezamos a exigir prácticas de campo: sin muestrear, el alumnado no cerraba el curso.

  3. 2017

    Montamos el laboratorio de evaluación

    Abrimos un espacio propio para analizar biofertilizantes y caracterizar comunidades microbianas. Fue una decisión costosa y poco vistosa, pero nos permitió dejar de depender de laboratorios externos para los ensayos de nuestros propios cursos. Aquí empezamos a documentar protocolos de respiración del suelo y recuento de propágulos micorrícicos.

  4. 2020

    Publicar lo que no funcionó

    Durante los confinamientos reorganizamos el archivo de ensayos y tomamos una decisión editorial incómoda: publicar también los resultados negativos. Varios ensayos de inoculación en olivar y viña no mostraron diferencias frente al control, y creímos que ocultarlos habría sido peor que reconocerlo. Esa línea de transparencia define hoy nuestras publicaciones.

  5. 2023

    Red de parcelas colaboradoras

    Consolidamos acuerdos con fincas de secano y regadío en Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana para hacer seguimiento plurianual. La condición fue siempre la misma: acceso a datos reales de manejo, no solo a la parcela bonita. Eso nos obligó a adaptar los protocolos de muestreo a suelos pedregosos y a calendarios de riego muy distintos entre sí.

Un instituto pequeño, con las manos metidas en la tierra

El Instituto Ibérico de Microbiología Agrícola nació en Barcelona con una idea sencilla: que lo que se investiga en el laboratorio sirva para decidir mejor en la parcela. Trabajamos con bacterias del suelo, hongos micorrícicos y ciclos de nutrientes, y formamos a técnicos, agricultores y estudiantes que quieren entender el suelo antes de tocarlo.

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